Pierre Léna “Mi principal preocupación no es el planeta. Me preocupa la humanidad”

Fundador de la Oficina para el Cambio Climático con sede en Paris, y protagonista de la reciente “Conferencia Internacional Educación en Cambio Climático: Hacia la formación de una Ciudadanía Activa” realizada en Santiago, el científico, evalúa el encuentro, el primero de su tipo en Latinoamérica, y entrega sus razones para relevar el fundamental aporte de la educación y sus actores frente al cambio climático.

por Paola Pino, Oficina Regional Latinoamérica Siemens Stiftung.

Durante dos días unas seiscientas personas llenaron el Salón Gorbea de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile. Mientras que otras tantas se sumaron por streaming, todas con un mismo interés: Cómo, a través de la educación, hacer la diferencia en temáticas de cambio climático, tema central de la Conferencia Internacional realizada el pasado 6 y 7 de mayo y que reunió a oradores y representantes de diversos sectores de la sociedad.

Uno de los protagonistas del encuentro fue el astrofísico francés Pierré Léna miembro de LAMAP, InterAcademy Partnership, además de la Office for Climate Education, OCE, que en 2018, se acercó a la Universidad de Chile y a la oficina regional de Siemens Stiftung para co-organizar la primera conferencia internacional en educación en cambio climático en América Latina. A esta tarea se sumaron el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2, el Programa de Educación en Ciencias Basado en la Indagación (ECBI) y el Centro de Investigación Avanzada en Educación (CIAE); además de un comité formado por instituciones públicas y privadas.

Con una larga trayectoria como investigador, Léna comenzó progresivamente a interesarse en la educación: “En 1996, en Francia, un grupo de científicos, en el que también había chilenos, empezamos a pensar en cómo mejorar la educación en ciencias en las escuelas”. Entonces el cambio climático no era un tópico dentro del currículum. Eso hasta que el artículo 12 de los Acuerdos de Paris reconoció institucionalmente el rol de la educación en el desafío climático. El consenso fue inmediato y recibió el apoyo de IPCC -Grupo Intergubernamental de expertos sobre cambio climático-, el de Fundaciones como Siemens Stiftung y el de diversas Academias de Ciencias, entre ellas la chilena. En 2018 se fundó la Office for Climate Education en París, institución cuyo Directorio preside Léna.

Léna afirma que desde la OCE han podido identificar que los colegios no están preparados para enseñar cambio climático. Según él, hoy la ciencia se enseña como asignaturas separadas: física, biología, astronomía, etc, en circunstancias que el Clima es un “tema sistémico que considera a la tierra en su globalidad. Son muchos los subsistemas que involucra, tales como la atmósfera, los océanos, la tierra y el sistema solar”. Una compleja realidad ante la cual los profesores han optado por simplificar los contenidos de manera de hacerlos comprensibles a sus alumnos. Sin embargo, y tal como advierte Léna, esta manera de abordar las materias conlleva el riesgo de simplificar en exceso la evidencia ciéntifica al punto de transformarla “en un cuento de hadas”.

Lograr la comprensión sistémica del tema ha sido el foco de los talleres y reuniones realizados por la OCE en Benin, África; Singapur, Asia y Francia, Europa. Un modelo que implica realizar junto con la conferencia talleres para profesores y otros actores relacionados que permitan dejar instaladas en ellos capacidades para replicar y multiplicar la enseñanza en cambio climático entre sus alumnos y colegas. En Santiago, el Taller de Formación: “Educación en Cambio Climático en la Escuelas”, reunió a 60 profesionales Latinoamericanos vinculados a la educación en dependencias del CIAE, fue organizado por ECBI y la Oficina regional Siemens Stiftung Latinoamérica, y contó con la participación de Léna y Lydie Lescamontier de OCE París.

 

“Estamos acostumbrados a pensar en lo que pasó, en lo que está pasando, o en lo que pasará en un par de años más, no en qué va a pasar el próximo milenio. Es un cambio complejo en la manera de pensar”, sin embargo, agrega que en la historia se han registrado descubrimientos igualmente complejos de asumir como que la tierra es redonda, o la existencia de los microbios, por lo que Lená confía en que este paso también será posible: “He visto como los profesores admiran lo que la ciencia les revela del mundo y el deseo de compartirlo con sus alumnos. En el pueblo de Toconao y también en la comuna de Cerro Navia, Norte y Centro de Chile, he visto la alegría y la curiosidad de los niños, he visto cómo hacen muy buenas preguntas para las cuales sus profesores no siempre tienen respuestas. Y es ahí donde ellos al igual que los cientificos, debemos ser humildes y capaces de decirles no tengo la respuesta a tu pregunta, pero la voy a buscar”.

Con respecto a la próxima COP25 a desarrollarse en Chile, Lená admite estar celoso: “Es una gran oportunidad para el país. Nuestra conferencia fue planificada antes de saber que la COP25 se iba a realizar aquí, pero la coincidencia nos permitió prepararnos para hacer de la educación en cambio climático un tema relevante en el marco de la COP. La juventud está preocupada, los movimientos nos piden que actuemos, y uno de los grandes aportes de la COP es unir en un mismo lugar a científicos, políticos, economistas entre tantos otros actores en torno a esta temática. Sin embargo, estoy convencido de que son los educadores quienes pueden hacer el cambio a gran escala. En democracia la gente tiene el derecho a decidir, y debemos esperar que decidan bien, que entiendan que el clima no es una opinión, sino un hecho científico”.

Continúa: “Debemos formar mentes críticas capaces de entender los hechos científicos y corazones esperanzados que comprendan que el futuro no está definido. Las dos cosas van juntas. Por supuesto que lograrlo no es solo reponsabilidad de las escuelas, también de las empesas, las universidades, el Gobierno, de la sociedad como un todo. La educación en cambio climático es conocimiento, pero también es acción”.  Y apunta a la dimensión ética del fenómeno recordando conversaciones sostenidas con Nathalie von Siemens, directora ejecutiva de Siemens Stiftung: “La gente con más recursos siempre va a encontrar la manera de convivir con el cambio climático. Por eso me preocupan los más pobres, los que dependen de la agricultura de subsistencia, los que habitan viviendas precarias. Ellos no pueden contribuir a mitigar, ellos tienen que subsistir, y por eso son necesarias las políticas públicas, los subsidios, la solidaridad. El planeta tiene millones de años y ha sobrevivido a glaciaciones y erupciones, entre otros fenónemos, por eso nos tenemos que preocupar por la humanidad, por los pobres, ellos son nuestra reponsabilidad”.

Territorios STEAM se comprometen

En los talleres, así como también en la Conferencia, se evidenció una potente red de actores que resultan decisivos para implementar temáticas de cambio climático en instituciones educativas. De ahí que durante estas jornadas también se trabajara en la planificación estratégica de Territorios STEAM en Latinoamérica, instancia que culminó con la firma de un documento en el que declaran:

“Estamos convencidos que la educación en cambio climático es urgente y debemos considerar la escuela, así como instancias de educación no formal como un motor de transformación de la comunidad…. Nos une la convicción de la urgencia por articularnos para generar un impacto colectivo contribuyendo cada quien desde sus capacidades, competencias, y su rol. Actuaremos como parte de la red regional Latinoamérica entendida como la colaboración entre Territorios STEAM a través de mesas de trabajo regionales, para promover el intercambio de experiencias, enriquecer las iniciativas de cada uno, y generar proyectos comunes de alto impacto”.